9/09/2005

El Oso y la Piel de Zorro

Este cuento lo escribí hace dos años, lo publiqué en la Lista de Osos Cordobeses y un amigo, que lamentablemente ya no está entre nosotros, se enojó bastante conmigo ya que se sintió muy identificado. Luego de unos meses nos juntamos y charlamos del tema.
Me dijo que en realidad le gustaba el cuento y quería que alguna vez lo publicara.
Así que, pensando que todavía muchos de tus amigos te extrañamos, decidí incorporarlo a este bloguer.

Para vos Jaimito...

El Oso y la piel de Zorro

Jaime vive solo. Tiene un pequeño departamento en un último piso.
Desde allí se puede observar el final de la ciudad y a cientos de casitas y edificios antiguos que pueblan el horizonte.
De vez en cuando una isla verde, de exóticos árboles, rompe la monotonía gris del paisaje.
Jaime siente cierta fascinación por las noticias económicas ysu televisor siempre está captando alguna cadena que reproduce los indescifrables números del devenir económico.
Hoy es domingo y el día como siempre se presenta silencioso, casi apagado.
Aburrido Jaime decidió dejar la monocorde información de los mercados y partir a su único y acostumbrado paseo.
Se acurrucó bajo un viejo camperón y rumbeó para las alturas del parque.
El parque Sarmiento es un oasis bordeado de sinuosos edificios elegantes.
Allí casi todos los fines de semana se reúnen sus amigos y otros tantos que se desprenden de la nada para sentir un poco de calor humano.
La tarde está fresca y muchos tienen dibujadas las sonrisas del encuentro. Los abrazos y besos se esparcen generosos por las mejillas de estos rostros que presentan insinuantes y precoces barbas.
La conversación amena, displicente, hace que la tarde se torne azulina. Las palabras suenan para Jaime como versos, como dulces acordes.
No era para menos. Hoy había llegado un nuevo integrante al grupo.
Un cazador que habla con voz firme y que llama la atención de todos. El novato tiene una rara prestancia. Secreta. Algunos ya lo conocen lo llaman Poli.
Quizás es el modo con que dirige su mirada, o tal vez son esos comentarios, que siempre insinuaban procacidad. El nuevo extraño comenta de aventuras llenas de champaña que generan una rara predicción.
Muchos osos se lo imaginan retorciéndose, rozando sus zonas prohibidas, lamiendo sus escondidas tetillas... sintiendo muy cerca su respiración agitada. Pero ninguno se anima y prima la cordura, a excepción de Jaime.
Él decide comenzar el juego y esperar.
Al desmoronarse la tarde y cuando algunos soñolientos travestis se arreglan el carmín detrás de gruesos árboles, los osos perciben con resignación, que la magia de un brillante día se escurre por la ciudad.
Todos –como conectados por una línea invisible- bajan por la vieja escalinata y se pierden por la avenida en distintas direcciones.
Ahora vuelven a ser nuevamente extraños.
Jaime y Poli quedan misteriosamente juntos. Los arrastra el atardecer por los vericuetos de la calle Paraná; tal vez empujados por una efervescencia contenida o por una velada maniobra. Lo cierto es que la noche los alcanza en el mismo escotado departamento de Jaime.
- Lindo tu departamento – dijo Poli- al entrar en forma apresurada
- Si. –contestó a secas Jaime- Era de mi padre –agregó- ¿Tomamos un café?
- Dale
Jaime hizo café y lo sirvió en unas tacitas tiznadas y las puso encima de una mesa en donde hacían equilibrio varios papeles.
- ¿Vos de qué laburás? Preguntó Poli, mientras sorbía el café.
- En realidad no trabajo
- Mirá –dijo Poli- Yo laburo para una multinacional y justamente están buscando personal. Viste, las empresas extranjeras, luego de todo esto del default, están interesándose por ciudadanos de nuestro País.
- A sí? Asintió Jaime.
- Sí. Y a mí me parece que vos encajarías perfectamente con el perfil que ellos están buscando. Sos un tipo, por lo que te escuché decir, re-informado de todo lo referente al tema económico. Y esta gente, viste, necesita gente preparada así como vos. Y lo importante viejo, es que están pagando buena plata.
- ¿Cuánto? -Preguntó algo interesado Jaime- Dejando la tacita en la mesa.
- Y alrededor de setecientos pesos más o menos –dijo poli- pero es por los primeros meses. Estoy seguro que alguien como vos enseguida escalará alto en la empresa.
Jaime no contestó y se acomodó en la silla. Poli le miró a los ojos y como convencido continuó con sus elaboradas palabras.
- Lo único, ehh... Jaime – explicó Poli- Vamos a tener que hacer unos arreglos. Pequeños por supuesto. Antes de conseguirte este laburo que seguro será tuyo.
- ¿qué arreglos?
- Bueno, viste viejo, como son estas cosas. Hay que apurar un poco los trámites para asegurarse el puesto viste... –dijo Poli- dejando un espacio de tiempo para luego agregar: - Es una cosa mínima. Tendríamos que invertir unos cien pesos por simples costos administrativos. –agregó mientras lo miraba fijamente a Jaime-
- Mirá es que no sé. –Contestó perplejo-
- Bueno si no tenés ahora los cien pesos me podés dar la mitad –dijo- así empezamos los trámites para asegurarte el puesto.
Jaime achinó los ojos y aún sorprendido o quizás desilusionado por la situación contestó casi con ofuscación: - mirá, no me interesa laburar.
Poli se quedó quieto por unos segundos, como expectante y luego se levantó. Se acercó a Jaime y tomó su cabeza y la llevó hasta su zona pubiana mientras decía:
- Perdoname, si venimos a pasarla bien y no a hablar de negocios.
Jaime se levantó lentamente y todavía abarrotado por la calentura lo abrazó cerrando sus ojos. Sintió su sangre bullir y se dejó llevar por el momento.
Poli llevó sus manos –al principio- por las espaldas de Jaime, luego las bajó con habilidad hasta tocarle el trasero. Allí con maestría y –aprovechando la espontanea calma- despojó del bolsillo de Jaime dos billetes que los guardó como gran prestidigitador en los pliegues de su camisa.
Jaime, inconsciente por el deseo, comenzó a buscar los labios de Poli. Éste disimuló su embate y se separó diciendo: - Huy... Loco!... mirá la hora que se hizo...
- Pero... ¿Si recién llegamos? –increpó Jaime-
- He!. Loco como pasó el tiempo. -Dijo Poli, separándose sutilmente- Lo lamento me tengo que ir. Tengo una reunión en la compañía y debemos estar todos los integrantes del staff de ventas. -agregó- Mientras hacía que se arreglaba la ropa
- Mirá viejo, con esto de estar pasándola tan bien me olvidé de la hora. Vos ya sabés como son los gerentes de esas compañías multinacionales. -Terminó diciendo-
Jaime quedó aturdido, pero creyó entender el sorpresivo ataque de histeria de su compañero y solo se limitó hacer una mueca de disgusto.
Poli se dirigió hacia la puerta del departamento y Jaime instintivamente lo siguió.
- ¿Me abrís la puerta de abajo? –preguntó-
- Te abro con el portero desde aquí arriba – dijo Jaime resignado-
- Bueno. Entonces nos vemos – dijo Poli- levantando la mano como despedida dirigiéndose al ascensor.

Jaime no percibió el tiempo que quedó parado como tonto en el minúsculo departamento. Se sentía extraño como con una sensación de bronca y ahogo.
No podía entender el porqué de la situación. Luego de comenzar a dar vueltas y más vueltas sin sentido, se dijo a si mismo: - Bah! Histérico de mierda! Me voy a comer una milanesa a La Perla!.
Antes de apagar la luz se tocó el bolsillo de su vaquero y sintió un escalofrío. Metió su mano como un rayo para asegurarse y percibió la celada.
- ¡Hijo de Puta! -Gritó enfurecido-
- Te voy a llenar la cara a bollos! ¡Hijo de re-mil putas!

3 Comments:

At 9:22 AM, Anonymous Anónimo said...

QUIEN FUE JAIMITO?, PASO REALMENTE, QUE PASO CON ESE POLI?
SI LO AGARRO... LE IENO L´CARA E BOIO!

 
At 7:53 PM, Anonymous Anónimo said...

Donde esta jaimito -es socio todavia delos osos- o que?
quiero saber mas sobre la historia.

SALU, INDIGO

 
At 1:18 PM, Anonymous Anónimo said...

Jaimito fue un socio de los osos de cordoba. Fallecio hace como dos años.

 

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